Mirlo Hembra Y Macho

Un nido que no se destroza durante el invierno puede ser vuelto a ocupar sin solamente modificación a la siguiente primavera. En conjunto es un nido grande y voluminoso, a veces muy alto y jamás arrollado. En cincuenta nidos estudiados en 3 años se consiguió un promedio de 1,43 m. Corrientemente en matorrales, setos, enredaderas, hiedra, horquillas de árboles a baja altura, huecos de troncos, de rocas, taludes con vegetación.

El mirlo común acostumbra volar a baja altura y a lo largo de distancias cortas. Acostumbra batir las alas con determinada contrariedad al comienzo y efectúa pequeños planeos hasta colocarse en posaderos, ocultos entre la vegetación para protegerse de los intrusos. Hay una considerable variación individual que perjudica tanto a mayores como a jóvenes en la coloración y marcas del plumaje. Gracias a ello resulta a veces dificultoso distinguir jóvenes mirlos de hembras adultas en muda. No es infrecuente que los machos en su primer año de vida, pero ya reproduciéndose, no tengan todavía el plumaje absolutamente negro, sino con tonos parduzcos que afectan sobre todo a las alas, cabeza y espalda.

El Mirlo (turdus Merula)

Paralelamente los mirlos anillados al paso en las Islas Británicas, Bélgica y Francia dan una notable masa de recuperaciones en exactamente la misma región. Algunos llegan más al Sur, hasta el norte de Portugal y el centro de España. Si bien bastante mal y entre la confusión de mi descuidado jardín, hice una foto de un joven de mirlo de pocas semanas. Si bien es una foto bastante mala y, además de esto, recortada, la agrego a la del macho y la hembra a fin de que se aprecien las diferencias entre aquellas y sus hijos (fijarse en pico, anillo ocular y márgenes y marcas de plumas). Ocupa un extenso abanico de entornos, incluyendo zonas forestales, mosaicos agrícolas, formaciones de matorral, algunos humedales, y parques y áreas ajardinadas en el interior de núcleos urbanos.

El mirlo común es un ave bastante recurrente en Malpica, aunque bien es cierto que hablamos de entre las aves más comunes de la Península Ibérica. Un rasgo muy identificativo de la clase es su anillo ocular de color mucho más naranja en el macho. Otro aspecto que incrementa el dimorfismo sexual es el tono de las patas, de color gris-anaranjado en el macho y mucho más oscuras y apagadas en la hembra. Los juveniles tienen un plumaje pardo afín al de las hembras, pero manchado de color beige en el pecho y en la parte de abajo del cuerpo.

En los lados de los carrillos y la garganta hay manchas oscuras que forman como un principiante mostacho. El pecho y la parte de abajo de la garganta es beige rojizo con punteado pardo oscuro, prácticamente negro. Las hembras jóvenes se distinguen relativamente bien por tener las partes superiores menos oscuras, la cola no es oscura, sino más bien parda y lo mismo las plumas de las alas. Muchos pájaros resaltan por los distintos colores vivaces de sus plumas, pero los mirlos son conocidos justamente por lo opuesto. Estas aves poseen un plumaje uniforme, de color negro en los machos y pardo en las hembras.

Gusta de zonas cubiertas por árboles y matorrales, y escasea en los sectores más secos, donde se acantona en sotos y huertas. Está presente desde el nivel del mar hasta los 2.200 metros de altitud que consigue en el Sistema Central. Las mayores densidades se registran en alcornocales, dehesas y cultivos de frutales de la región mediterránea. El seguimiento a largo plazo de las ciudades de aves comunes y desperdigadas establece de qué forma y de dónde desaparecen las aves que nos cubren. Es un indicador clave para determinar las aves que tienen inconvenientes, aparte de señalar los sitios y hábitats damnificados. En el momento en que esta información la conseguimos de ciudades de aves invernantes, que llegan en mayor o menor número según sean los inviernos aproximadamente duros, también nos sirve de termómetro de de qué manera avanza el cambio climático.

Descripción Y Peculiaridades Del Mirlo Común (turdus Merula)

Los mirlos pasan gran parte de su tiempo en busca de alimentos a nivel del suelo. Con frecuencia son plagados por garrapatas, u otros parásitos externos, más que nada en la cabeza. En un estudio realizado en Francia, el 74% de los mirlos examinados en las áreas despobladas estaban infestados con garrapatas del género Ixodes , por sólo el 2% de los examinados en las ubicaciones urbanas. Semeja por contra el mirlo es, por desgracia, un reservorio de Borrelia capaz de transmitir el parásito a las garrapatas.

mirlo hembra y macho

El mirlo emite su reclamo de alarma mientras que escapa tras advertir a un depredador. Muchas veces, durante nuestros paseos por el campo va a ser lo único por cuanto podamos identificarlo, pues solamente vamos a llegar a verlo al estar oculto entre el follaje. Muestra una distribución amplia y continua por todo el Paleártico, la India y Asia oriental. En Australia y Nueva Zelanda se trata de una clase introducida y asilvestrada.

Posiblemente la cantidad de vegetales sobrepasa la dieta de procedencia animal. Manzanas, peras, higos, ciruelas, cerezas, fresas, frambuesas, uvas, etc. le atraen y los daños que causa, especialmente en años de escasa cosecha, son cuantiosos. Con ellas son cebados varios pollos de mirlo de las últimas nidadas. La concentración de estos pájaros sobre las higueras ya es proverbial en toda Iberia. No es requisito extenderse, ya que, en consideraciones sobre esta materia.

La hembra los incuba a lo largo de aproximadamente unas 2 semanas, y después, las crías permanecen en el nido hasta en torno a los 13 días de edad, momento desde el como empiezan a estudiar a volar. Hasta ese instante, las crías son alimentadas y cuidadas por los dos progenitores. Se nutre eminentemente de lombrices, de insectos, de frutos y de semillas de todo género, en dependencia de la temporada del año.

Gracias a su cuerpo oscuro y sobrio fueron protagonistas de muchas mitologías, como la griega y la norteña. La subspecie Turdus merula merula comienza a poner huevos en el tercer mes del año, pero las subespecies de la India oriental son mucho más tardías, comenzando en el mes de abril o mayo como muy pronto. A continuación, pone de 2 a 6 huevos , de color azul-verdoso, con manchas cobrizos-rojizas, que son mucho más numerosas en la parte mucho más gruesa de éste. Merula tienen un tamaño medio de 2,9 x 2,1 cm y, por norma general, pesan 7,2 gramos ( el 6% de esta masa corresponde a la cáscara ). La cáscara del huevo de las subespecies del sur de la India son más pálidas que las de otras especies. La densidad es muy alta y se aprecia en los últimos años una expansión hacia zonas mucho más norteñas de Escandinavia, de manera especial en Finlandia, con mirlos procedentes de la mitad sur de Suecia y probablemente de los países Bálticos de sobra al Sur .

El Mirlo Común es fundamentalmente un pájaro de la campiña, pero que no falta en bosques con vegetación arborescente y en zonas de campo abierto a condición de que matorrales y setos suficientemente desarrollados le brinden un óptimo cobijo. Igualmente frecuenta grandes parques arbolados, jardines pequeños dentro de ciudades, plantaciones de frutales, extensos cultivos, tierras recién roturadas e inclusive campos baldíos. Fuera de la época de la reproducción se ve por todos lados y los grupos, muy varios en ocasiones, se concentran para comer en prados y rastrojeras. No obstante, hay que destacar en este pájaro su carácter un poco desconfiado, más que nada en la Península Ibérica donde en muchas regiones es objeto de caza masiva. Esto le lleva a permanecer la mayoria de las veces al abrigo de un matorral y a comer en el suelo cercano a él, presto a volar y ocultarse con un habitual grito de alarma al menor asomo de riesgo.

Mirlo Común (turdus Merula)

Jourdain, para 100 de origen británico, consiguió un promedio de 29,4 x 21,5 mm. con máximos de 35 x 21,5 mm. y 34 x 24 mm. y un mínimo de 24,2 x 19 mm. D´Almeida, en 34 huevos colectados en el norte de Portugal, halla un promedio de 28,6 x 21,4 mm. con extremos entre 26,7 a 31,6 x 20,3 a 22,3 mm. En Asturias para diez colectados se obtuvo una media de 29 x 21,1 mm. con un máximo de 32,3 x 22,3 mm. y un mínimo de 27,1 x 20,5 mm. El canto del Mirlo Común es imposible de describir de manera que el lector se de una somera iniciativa de su riqueza, limpieza de notas y fluidez. La variación individual es, además, tan enorme que resulta dificultoso hallar 2 mirlos que canten igual, aun tratándose de elementos de una misma familia. La voz aflautada, limpia, emitida en tono muy alto y de enorme poder de propagación, está combinada con cortos gorjeos más bajos, pero bien perceptibles y muy agradables y musicales.

La meta es revisar cuantas fueron ocupadas y qué materiales han utilizado. Una bella toma de un mirlo hembra posado en un árbol sobre un… Macho de mirlo común en Otur retratado desde elhide en Agosto de 2020. Los nidos tienen forma de taza y son construidos desde pasto seco, arcilla y pequeñas hojas. Hablamos de una clase monógama, esto es, una vez que se forma la pareja, los dos continúan fieles hasta la desaparición de entre los individuos.

Aunque las ciudades ibéricas son mayoritariamente sedentarias, con movimientos locales o regionales; éstas vuelan al sur de septiembre a noviembre, y regresan de marzo a abril. Los mirlos son capaces de reproducir y memorizar una enorme pluralidad de cantos, aparte de imitar sonidos distintos. Por este motivo, tienen la posibilidad de crear melodías complejas y desarrolladas que se semejan a canciones. El canto del mirlo resalta de tal forma entre las aves que fue cariñosamente apodado como ‘El Beethoven‘. Si se le molesta acercándose a su región, bien mientras crea el nido o la hembra incuba, lanza un repetido ¡¡chuk-chukchuk…!! Si la alarma es fuerte y repentina huye volando y a la vez lanza un chillido repetido ¡¡chí-chí-uí-uí-uí…